Pinzas para tender

Pinzas para tender la ropa

 

La pinza quizá sea uno de los objetos más anónimos de cuantos nos rodean. Como por ironía, su inventor tenía el apellido más común en los países de habla inglesa, Smith, y vivía en una villa cuyo nombre es el más conocido en el mundo y en Estados Unidos, Springfield. Todo parece encajar para hacer de la pinza un objeto mundial. Pero, como todo gran avance, sólo llegaríamos a valorarlo en su justa medida si algún día realmente nos hiciera falta en gran medida. Es por eso que en esta tienda te traemos los mejores packs de pinzas para que puedas comprar el que más te guste.

¿Porque comprar pinzas para tender la ropa en esta tienda?

Fácil, si te estás preguntando esto es porque no te has visto en la situación de tener ropa mojada y no tener como sujetarla para que se seque. Las pinzas aunque pequeñas, es un objeto vital para el dia a dia de cualquier campista, para colgar sus ropas interiores en cualquier ramita de un árbol, o para dejar que se sequen después de lavarlas a conciencia. Sin duda comprar esto a montones te permitirá olvidarte de cosas aparentemente sin importancia, pero que no te pille el carro.

Tipos de pinzas

Tenemos pinzas de madera, pinzas de plástico, de color amarillo, verde, pinzas con formas extrañas, pinzas con agarres de goma para que no se te escapen de las manos, tenemos pinzas con poca fuera y pinzas que no querrás poner el dedo en medio... En definitiva cualquier estilo de pinza que necesites aqui la tenemos esperandote.

Historia de las pinzas de ropa ¿Quien las inventó?

Las primeras pinzas de ropa se atribuyen a los shakers. Los ascéticos seguidores de Ann Lee, que a finales del siglo XVIII emigraron de Inglaterra a la costa Este de Estados Unidos. Basaban su vida en la austeridad, la renuncia a los placeres mundanos y la búsqueda de la virtud. El trabajo duro convirtió algunos de los objetos manufacturados por sus miembros en obras de calidad, valoradas fuera de la comunidad shaker y exaltadas por movimientos artísticos posteriores como paradigma de rigor y racionalidad. El ornamento era interpretado como una innecesaria muestra de opulencia, así que los instrumentos fabricados por estas comunidades respondían de manera estricta a la función para la que habían sido concebidos. De este modo nacieron las primeras pinzas: piezas de madera con una hendidura que permitía fijar las prendas a una cuerda para facilitar su secado.

A lo largo del siglo XIX, muchos intentaron desarrollar la idea de las comunidades shaker y definir una pinza útil, refinada y universal. Entre los años 1852 y 1887, la Oficina de Patentes de Estados Unidos registró más de 140 variantes, si bien la gran mayoría respondían al esquema original utilizado por los religiosos americanos. De entre todas las pinzas diseñadas en el siglo XIX, fue la de D. M. Smith de Springfield, Vermont, la que se consolidó como la más popular. Su sistema consistía en dos piezas de madera talladas, unidas por un hilo de acero que, doblado y tensado, las mantenía unidas y conservaba la presión entre las dos partes de la pinza. Un diseño que para ser honestos no ha cambiado nada en más de 50 años.

                Sólo la aparición de nuevos materiales a mediados del siglo XX introdujo variaciones sustanciales en el diseño de Smith. Los polímeros abrieron nuevas posibilidades formales para las pinzas, del mismo modo que para muchos otros objetos. En 1944, Mario Maccaferri comenzó a producir una pinza de plástico duro que supuso un punto de inflexión en la historia de estos instrumentos: a partir de ese momento, el polietileno y el polipropileno comenzaron a convivir con la madera tradicional. Esto permitió variantes en el diseño original: si el tallado de la madera exigía esfuerzo para dar forma a unos rebajes que fijasen la pinza a la cuerda, los polímeros podían ser moldeados sin dificultad para mejorar sus prestaciones y admitían nuevos sistemas para la fijación de las dos piezas que forman la horquilla. El precio de producción también era competitivo, algo fundamental en un producto cuyo coste ha de ser necesariamente contenido, de modo que las pinzas fabricadas con plásticos comenzaron a hacerse populares. Y con ellas, una variedad de colores desconocida hasta ese momento en los tendales.

Dn. Erik Vanegas Segundo
Dn. Erik Vanegas Segundo

Miguel Candelaria
Miguel Candelaria

Elena Arellano
Elena Arellano

Patricia Holguín Hijo
Patricia Holguín Hijo

pinzas para tender
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